Castañas cocidas con leche

Dende os sete ou oito anos tiña todas as noites o mesmo soño, salvo que houbese ceado castañas cocidas con leite fresco, que entón tiña outro. O seu primeiro soño consistía  en que aparecía a carón da sua cama un home con barba, o cal facíalle erguerse e levábao en coiros a voar con el por derriba de Sobrado. E cando Xosé Regueria iba máis feliz voando da man do home da barba, éste deixábao caír. E caía mesmo derriba da cama.

Desde los siete u ocho años tenía todas las noches el mismo sueño, salvo que hubiera cenado castañas cocidas con leche fresca, que entonces tenía otro. Su primer sueño consistía en que aparecía al lado de su cama un hombre con barba, el cual le hacía erguirse y lo llevaba en cueros a volar con él por encima de Sobrado. Y cuando Xosé Regueria iba más feliz volando de la mano del hombre de la barba, éste lo dejaba caer. Y caía mismo encima de la cama.

Os outros feirantes

El auge de la castaña en la alimentación de los gallegos es más bien reciente en términos históricos, datando de los últimos dos o tres siglos. En ese tiempo, los labradores gallegos comieron las castañas principalmente cocidas, solas o acompañadas con algunas carnes (a comienzos del siglo XX era popular a receta de las castañas cocidas con chorizos) o con leche, costumbre que perdura hasta nuestros días: se quita la primera piel de las castañas y se cuecen en agua con sal. A continuación se retira la segunda piel y se ponen en una taza, cubriéndolas de leche fría y añadiendo azúcar si es el gusto.

Una segunda manera de hacer las castañas con leche es la que indica Picadillo, bajo el título de castañas con leche:

Una vez mondadas las castañas, se raspa la película que las recubre hasta que desaparece, y se ponen a cocer con un poco de sal y otro poco de hinojo, y a media cocción se retiran del puchero y se escurren.

Se dejan transcurrir cinco minutos y se echan en leche, poniéndolas al fuego y dejándolas cocer hasta que estén relativamente blandas, en cuyo momento se retiran, echándolas con la leche en una fuente, en donde se dejan enfriar, sirviéndolas después”.

También en la Agenda culinaria para 1904 encontramos otra receta de castañas con leche que parece ajena a las costumbres gallegas:

Preparadas las castañas como para hacer compota se deja reducir el almíbar; después se pasan las castañas por un cedazo de latón, comprimiéndolas para que vayan cayendo como fideos en la compotera o fuente honda, donde se habrá puesto un cuartillo de leche cocida muy caliente. Pasadas todas las castañas por el cedazo se calientan y espolvorean con canela, y una vez frío el manjar se sirve”.


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