Capítulo 1

La cantidad de aceite necesaria para freír un huevo de forma correcta depende del diámetro de la sartén.

Necesitaremos que el huevo, una vez echado en la sartén encima del aceite caliente quede medio cubierto por el mismo, sin que llegue a estar sumergido de todo. Así pues, cuanto mayor sea el diámetro de la sartén mayor será la cantidad de aceite que debe emplearse. Resulta lógico pensar, por lo tanto, que cuanto menor sea la sartén menor el gasto en aceite, que está muy caro. En realidad es así, pero por ahorrar más de la cuenta corremos el riesgo de que el huevo frito sea un mal huevo frito.

¿Cuál es, pues, la norma para elegir el tamaño de la sartén?. Muy fácil: la sartén debe ser algo más grande que el diámetro del huevo una vez cascado y echado en el aceite.

¿Dije fácil?. ¿Cómo se sabe el diámetro del huevo antes de cascarlo?. La experiencia, que unas veces es madre de la ciencia y otras la persistencia en el error, los dirán cuál es el diámetro apropiado. Mientras no seamos expertos, lo mejor es emplear una sartén grandecita, como de una cuarta o más, aunque con eso gastemos más aceite.

Tenemos ya el huevo crudo, el aceite y la sartén. Necesitamos un instrumento que nos permita echar aceite caliente sobre el huevo. Lo más indicado es una espumadera, pero hay quien emplea una cuchara o una pala de madera u otros utensilios de cocina. Como puede verse, este utensilio, siendo necesario, puede ponerse en la lista de los accesorios.

También es accesorio el empleo de sal. Normalmente a todos nos gusta el huevo frito salado, o ligeramente salado, pero en casos de régimen la sal, lejos de ser un ingrediente accesorio puede convertirse en un producto prohibido.

Necesitamos también disponer de una fuente de calor, de intensidad suficiente que caliente el aceite y permita freír el huevo. Lo más indicado es una cocina, que puede ser de gas, eléctrica, de leña o de carbón… pero en caso de necesidad tampoco pasa nada por freír el huevo con un soplete de fontanero, especialidad que, por otra parte, no está recogida en los principales tratados de gastronomía y cocina.

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INGREDIENTES Y UTENSILIOS:

Para freír un huevo frito lo primero que se necesita es disponer de los ingredientes, unos fundamentales y otros accesorios. También hacen falta algunos utensilios. Vamos a ver.

El primero y fundamental ingrediente para hacer un huevo frito es el huevo. El huevo puede ser de gallina, es lo más común. Pero también podemos freír huevos de codornices, de avestruz, de paloma, de pata, de oca y de otras muchas aves. Reptiles y bichos raros, como el ornitorrinco, también ponen huevos, pero no los freímos habitualmente. También he oído hablar de los huevos de avioneta, pero pienso que era en broma, que jamás los encontré en el mercado.

Respeto del huevo, hay que reparar en que se trate de un huevo fresco, sano y crudo. Si está cocido, por ejemplo, ya no podríamos hablar de freír un huevo, sino de freír un huevo cocido. ¿Entendido?.

Después del huevo es necesario grasa. Lo más apropiado, según la moderna dietética, es el aceite vegetal, preferentemente de oliva, aunque también se puede emplear de girasol, soja, etc. La moderna dietética no dice nada, pero no me parecen recomendables los aceites de coche, ni los aceites corporales ni los de broncear.

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(Cursillo acelerado)

Pasaron más de veinticinco años desde que Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez, descubrieron que los había dejado la mujer, marchando con las maletas buenas y todo su vestuario. Krahe se enfadó, pues cómo él mismo había confesado, “hoy tenía ganas de…”. Puede que las ganas fueran de un huevo frito, pues también se pregunta “¿cómo diablos se fríe un huevo frito?. Hablamos, claro, de una de aquellas canciones que el trío grabó en un bar madrileño llamado “La Mandrágora” y que se convirtieron en un disco titulado de la misma manera. No es que el disco se titulara “De la misma manera“, es que se titulaba “La Mandrágora“. La cuestión es la siguiente ¿puede freírse un huevo frito si por definición ya está frito?.

La respuesta es sencilla: sí. Veamos cómo.

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En agua y sal se ponen a cocer doce puntas de espárragos, seis de coliflor, un nabo, cuatro cebolletas, dos zanahorias, treinta gramos de guisantes y una remolacha. Cuando todas las verduras estén cocidas se pasan por agua fría y se escurren, y colocadas en una cacerola con manteca, donde se habrán dorado cuatro cebolletas y puesto una copa de Jerez y una cucharada de mostaza francesa, se dejan rehogar, y cinco minutos antes de servir la macedonia se aumentan dos yemas de huevo batidas con dos onzas de manteca.

Se cuidará de que las verduras no se rompan al cocerlas; el nabo, las zanahorias y remolacha se cortan en trozos después de cocidas.Agenda culinaria para 1904. Libro de la compra con minutas y recetas para cada uno de los días del año. Por la Duquesa Laura. Librería editorial de Bailly-Bailliere e hijos. Madrid, 1904.


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